En la actualidad podemos encontrar diferentes tipos de coaching: personal, para ejecutivos, de equipos, de negocios, de vida, filosófico, de pareja, ontológico, sistémico, autocoaching, etc. Cada uno de ellos se enfoca en conseguir una meta determinada, pero todos tienen en común algo, y ese algo es llegar con éxito a la meta. En este blog nos centraremos en el coaching empresarial, definido como el proceso de acompañamiento reflexivo y creativo con clientes que les inspira a maximizar su potencial personal y profesional

Las Fases de un proceso de coaching para el éxito empresarial son:

  • Generación de contexto: se trata de conocer la situación real de la que partimos, para  conocer las necesidades y definir los objetivos que se desean alcanzar.
  • Clarificar objetivos: una vez que ya se ha tenido una primera toma de contacto con la empresa, el coach debe de ser capaz de evaluar si lo que el cliente le ha contado es realmente lo que él está percibiendo.
  • Diseñar el plan de trabajo: este tiene que estar hecho de manera secuencial y estar enfocado a la consecución del objetivo marcado. Deben definirse los tiempos, métodos y recursos necesarios.
  • Feedback y análisis de resultados: el coach tiene que obtener retroalimentación del grupo, de cómo está viendo todo el proceso. Hacer un seguimiento de los resultados obtenidos y efectuar cambios en el plan, si fuera necesario.
  • Consolidación de los resultados obtenidos:una vez cumplidos los objetivos, hay que buscar la manera de que todo lo adquirido durante todo el proceso de coaching, perdure en el tiempo, ya sin la presencia del coach.
  • Finalización de la relación personal:todo proceso tiene un fin, y es hora de que los trabajadores sean conscientes de que no siempre les va a acompañar el coach para ayudarles en la consecución del éxito. Se pueden planificar algunas sesiones esporádicas de supervisión.

Los Beneficios del coaching para el éxito empresarial son:

Para los individuos:

  • Ampliar las capacidades y fortalezas.
  • Mejorar la eficiencia y satisfacción laboral.
  • Optimizar los procesos de toma de decisiones.
  • Aumentar la autoconfianza.
  • Impulsar la consecución de objetivos.
  • Potenciar el desarrollo profesional de los trabajadores y sus equipos de trabajo.
  • Fomentar la iniciativa y la responsabilidad.
  • Reducir el estrés en los trabajadores.
  • Motivar a las personas.
  • Fomentar el trabajo colaborativo y en equipo.
  • Mejorar el clima laboral.

Para las empresas:

  • Ayudar en la asignación de promociones o puestos dentro de la gestión.
  • Ayuda a descubrir y fidelizar el talento de la compañía.
  • Mejorar las capacidades de la plantilla.
  • Impulsar la creatividad e innovación de los equipos.
  • Potenciar los resultados de la organización.
  • Mejorar la capacidad para enfrentarse a los cambios con más facilidad.
  • Rediseñar y optimizar los procesos, simplificándolos y haciéndolos más efectivos.

Para concluir el blog, nos despedimos con una frase reflexiva de Dave Pughe-Parry:

«Mejorar y desarrollar habilidades en la vida, en los negocios, en sus relaciones de manera que las personas sean más felices, más productivas y capaces de alcanzar sus metas u objetivos de una forma equilibrada, exitosa y con excelencia»