Hay dos aspectos, por encima de todo, que determinan cuáles son las competencias más demandadas: la incertidumbre del mercado de trabajo actual y los equipos trabajando en remoto.

Hoy vamos a analizar las características y competencias que determinan un buen directivo sobre todo en épocas de incertidumbre.

Dirección y mandos

  • Liderazgo y autoliderazgo. Ahora más que nunca se requieren managers con liderazgo. Ha quedado ya obsoleta la gestión de recursos y de tareas, sin embargo, es muy importante la capacidad de influencia en las personas que rodean a un líder para sacar lo máximo de ellas, incluso en el peor de los escenarios. Respecto al autoliderazgo, los managers no son ajenos a la realidad y la incertidumbre del mercado, los resultados y otros aspectos que pueden estar en contra, puede hacer que ellos mismos tengan dificultades para manejar la situación. Es valioso ser capaz de anular los propios pensamientos negativos y tener autoconfianza para conseguir los mejores resultados y el logro de objetivos, propios y de equipo.

 

  • Inteligencia emocional. La pandemia está siendo, por encima de todo, un ejercicio de resistencia mental. Una crisis como la de la COVID-19 provoca emociones mayormente negativas. Un manager debe tener la capacidad para comprender esas emociones y ayudar a sus equipos a neutralizarlas.

 

  • Visión estratégica. Cuando hay una crisis y la incertidumbre es tan grande que somos incapaces de aventurar lo que va a pasar ni siquiera mañana, la visión de futuro se complica. Se tiende a tomar decisiones cortoplacistas para el hoy y no para el mañana. Postergar decisiones estratégicas pone en peligro el futuro de las organizaciones. Contar con managers con visión estratégica garantizará que trabajemos en el hoy sin abandonar el mañana.

 

  • Creatividad e innovación. Los cambios de mercado hacen que tanto los productos como la forma de entregarlos al mercado cambien. Cambian los hábitos de consumo, la forma y el tiempo en que queremos que se nos entreguen dichos productos y servicios. Las compañías necesitan líderes creativos e innovadores. Creatividad para generar ideas nuevas, e innovación para materializar productos diferenciadores que mejoren la competitividad de las empresas.

 

  • Habilidades de comunicación. Esta competencia clásica ahora se complica más si tenemos en cuenta que los equipos, en muchas ocasiones, no conviven en un espacio físico. El teletrabajo indefinido, los grupos burbuja, los ERTES… hacen que los equipos que venían trabajando juntos diariamente con su responsable, ya no lo hagan, y se ponga a prueba, más que nunca, la habilidad de comunicación del manager. Trabajando en remoto o parcialmente en remoto, perdemos, por ejemplo, muchos detalles de la comunicación no verbal, y dejamos de tener ciertas conversaciones que deberíamos tener en persona para tenerlas on line. Además, en gestiones de crisis, saber transmitir la información de la compañía hacia los empleados no es sencilla. Es necesario escuchar activamente al equipo (en estas situaciones suele haber miedos, inquietudes sobre el futuro, movimientos dentro de la compañía…), además de ser claro y directo con el mensaje (con las limitaciones de qué tipo de información debe trasladarse). La buena habilidad de comunicación genera confianza. Y la confianza da tranquilidad, para que las personas se centren en lo verdaderamente importante, que es aquello en lo que sí pueden impactar de manera positiva.

 

  • Motivación y curiosidad. La curiosidad es una fuente de motivación infinita. En momentos difíciles, donde la motivación externa posiblemente escasea, la capacidad para mantener despierta esa curiosidad y motivación que hace que nunca se considere que se sabe todo, es la clave para tener ganas de explorar horizontes nuevos. La generación de nuevas oportunidades de negocio es absolutamente necesaria en cualquier empresa.

 

  • Empatía. Una habilidad clásica pero que ahora transciende a lo personal, debido a que la crisis sanitaria ha tenido consecuencias fatales en amigos, familiares, compañeros y el entorno en general. La capacidad del manager de ponerse en el lugar de su equipo, y ver más allá de un empleado, comprendiendo y ayudando en los peores momentos, es ahora más importante que nunca.